En publicaciones anteriores hablamos acerca del Sol, de sus riesgos, benefícios y mitos. Hoy os explicamos cómo proceder en caso que hubieran fallado las medidas de protección, para minimizar los daños de una quemadura solar y recuperarnos lo antes posible. Para distinguir claramente una quemadura solar, hay que dejar claro que en función de la gravedad, distinguimos 3 tipos:
- Quemaduras de primer grado: Se caracterizan por un enrojecimiento de la piel que cursa con molestia o dolor en las zonas afectadas. No hay presencia de ampollas y la forma más fácil de distinguirlas suele ser ejercer una suave presión sobre la piel y si ésta se vuelve blanquecina unos segundos, y se dan las condiciones anteriores, podemos afirmar que existe un eritema solar de grado I. Sólamente afectan a la epidermis. Son las más comunes en caso de una incorrecta exposición solar.
Ejemplo de una quemadura de primer grado. Se aprecia enrojecimiento sin presencia de ampollas
- Quemaduras de segundo grado: Al igual que las quemaduras de primer grado, cursan con enrojecimiento y dolor, pero en este caso tendremos el hecho diferenciador de presencia de ampollas y que afectan tanto a dermis como a epidermis, es decir, son más profundas.
- Quemaduras de tercer grados: Más profundas si cabe que las anteriores, con la diferencia que no causan dolor. Son las más graves y peligrosas. Mucha facilidad de infección
Ante todo, PREVENCIÓN, y si ha fallado la profilaxis, hacer un análisis de por qué ha pasado y poner medidas para evitar que se vuelva a repetir la quemadura, ya que como ya hemos dicho, la piel tiene memoria.
"El rojo de hoy es el moreno de mañana" suelen decir, y añadimos... "y el melanoma de pasado"
Una vez el daño está hecho, lo único que podemos hacer es tratar de repararlo lo antes posible, y eso lo conseguimos con unos pasos muy sencillos:
- Lavar cuidadosamente la zona afectada con suero fisiológico para limpiar la lesión de posibles patógenos que pudieran derivar en infección.
- Secar la zona con una gasa esterilizada, con toques suaves, paulatinamente, evitando frotar.
- Aplicación de productos específicos: Como por ejemplo los after sun, u otros preparados que contengan centella asiática, aloe vera, caléndula o ácido hialurónico para acelerar el proceso de re-epitelización.
- Recubrir la lesión con una gasa estéril durante la mayor parte del día para proteger la zona tanto del Sol, como de la entrada de gérmenes y otros patógenos.
- Dejar la herida "respirar" durante la noche.
- Llevar a cabo una dieta rica en antioxidantes y carotenos, como por ejemplo los encontrados en las verduras y hortalizas coloreadas.