¡Qué vino antes, el huevo o la gallina! Eso se pregunta en el colegio desde tiempos inmemoriales, y viene genial para ilustrar las dudas de muchas personas sobre el orden correcto de aplicación de los distintos productos cosméticos. Muchos somos los que alguna vez nos hemos preguntado alguna vez qué producto se aplica antes, si el sérum o la nutritiva, y muchos más dudamos sobre el propósito de alguno de los numerosos cosméticos que inundan las estanterías de farmacias, parafarmacias y centros comerciales. Pues bien, para poder solventar todas las dudas arriba expuestas, os traemos esta guía que ya no sólo incluye el orden de aplicación de los distintos productos cosméticos, si no que también describimos la función de cada uno de ellos.
La piel es el órgano más extenso y externo del ser humano que nos aísla y protege de todo tipo de enemigos. Por ello, es imprescindible mantenerla en óptimas condiciones aportándola todo lo que necesita y proporcionándola todos los cuidados que necesita y que pasamos a describir en las siguientes líneas. Vayamos paso a paso empezando por los cuidados diarios antes de salir de casa:
En primer lugar e imprescindible, limpieza facial...
Muchas veces obviada, la limpieza facial es el primer paso a dar si queremos lograr una piel perfecta: la contaminación, la suciedad, la secreción sebácea y el sudor van ensuciándola poco a poco provocando daños en su estructura interna y haciéndola ver apagada, grasa y con el tiempo perderá tono y jugosidad. Por ello debemos aplicar diariamente un jabón, espuma, emulsión o leche limpiadora antes de aplicar el resto de cosméticos. Para pieles secas recomendamos el uso de leche o espuma limpiadora, mientras que para pieles más grasas recomendamos jabones y/o agua micelar. Con ello además de una piel libre de impurezas, conseguiremos que el resto de productos que apliquemos a continuación penetren y se absorban mucho mejor incrementando por tanto su efectividad. Una vez finalizada la limpieza general de la cara, realizar una limpieza delicada del contorno de ojos y labios. Decimos delicada porque se trata de una zona sensible y que requiere de especiales cuidados. Existen productos específicos para este área por lo que recomendamos encarecidamente su uso. Para finalizar la rutina de limpieza habremos de aplicar un tónico adecuado a nuestro tipo de piel para terminar de eliminar las impurezas y además regular el pH y la secreción sebácea de la piel. El tónico siempre es recomendable aplicarlo sobre un disco desmaquillante e ir arrastrando de dentro a fuera para evitar contaminar zonas sensibles. Mucho cuidado con los ojos.
El segundo paso será la aplicación del sérum
Mucho más fluído y ligero que las cremas, su formulación está especialmente diseñada para penetrar profundamente en la piel, aportar nutrición y servir de vehículo para tratamientos que lleguen a las capas más internas a fin de evitar o mitigar la aparición de arrugas y líneas de expresión. El sérum se debe aplicar a partir de los 30 años y en pequeñas cantidades junto con un suave masaje circular para maximizar la absorción del producto. Se trata de un complemento que potenciará el resultado del resto de la rutina de belleza
En tercer lugar: ¡Contorno de ojos y labios!
Ya hablábamos anteriormente sobre la delicadeza y fragilidad de estas zonas, donde además se suelen manifestar los efectos de la edad a edades tempranas siendo muy susceptibles a la aparición de ojeras, bolsas y arrugas. Este tipo de productos se deben empezar a usar a partir de los 25-30 años, en pequeñas cantidades y de manera poco invasiva, con suaves y ligeros toquecitos con el dedo para extender el producto. Para una piel perfecta se recomienda la aplicación del contorno de ojos dos veces al día mañana y noche siempre después de la rutina de limpieza.

