Vivimos rodeados por patógenos de todo tipo: virus, bacterias, partículas contaminantes... Pero generalmente los mecanismos de defensa de nuestro cuerpo evitan que dichos patógenos puedan "colonizarnos" y por tanto, infectarnos. Aún así, no todas las bacterias han de ser vistas como "el enemigo" ya que componen estructuras tan importantes de nuestro organismo como la flora intestinal. Sin embargo, hay algunas que pueden ser algo más peligrosas, tanto, que llegar a tener consecuencias fatales.
En las farmacias decimos siempre que los antibióticos no deben ser tomados a la ligera y que hay que cumplir los tratamientos de forma completa y evitar la automedicación, pues se pueden crear resistencias, es decir, facilitar a una bacteria que cree mecanismos de defensa contra los medicamentos.
En la actualidad, y entre otras cosas por un uso indebido de los antibióticos, se han propagado algunas superbacterias, ésto es, patógenos resistentes a la mayoria de tratamientos de los que se disponen en la actualidad, siendo mucho más difícil atajar una infección por una de estas bacterias.
A principios de este mes, el diario ABC se hacía eco del caso más llamativo de los últimos tiempos. Jo Gilchrist, una mujer australiana de 27 años que se contagió con una bacteria resistentes a los antibióticos por compartir una brocha de maquillaje de una amiga.
A Jo, ésto le salió muy caro, pues su amiga estaba colonizada, sin ella saberlo, por Staphylococcus Aureus Resistente a la Meticilina (SARM). Las consecuencias no fueron fáciles de asumir, Jo quedó en silla de ruedas pues la infección se le localizó especialmente en la columna vertebral. Aun así, esta chica australiana ha tenido la suerte de salir victoriosa de una infección de estas características.

