Nuestros ancestros, los Homo Sapiens, ya consumían cereales y probablemente antes de usarlos para hacer pan, los consumieran para fabricar lo que hoy día conocemos como "cerveza". A finales del siglo pasado se descubrió el que quizás sea el primer templo de la historia que se encuentra en Turquía, en él se han hallado rueda de mole, granero, hornos... utensilios todos que nos indican que ya en esos tiempos preparaban algo parecido al pan actual.
El pan fermentado apareció hace 3.000 años y se atribuye su invención a los egipcios, que utilizaban el agua del Nilo, rico en microorganismos para la fermentación. Posteriormente los griegos utilizaron las levaduras del vino y los galos la espuma de la cerveza. Desde el neolítico, los cereales han dominado en la alimentación de toda la civilización. Con la llegada de la era industrial su consumo ha ido decayendo.
En nuestro país consumimos de media:
- La mitad de pan que hace 40 años
- La mitad de patatas y 1/5 parte menos de legumbres en detrimento del aumento del azúcar, la carne y el queso ya que hemos tenido una revolución en nuestros hábitos alimentarios, nos hemos americanizado en nuestros gustos y sobres, dedicamos menos tiempo a cocinar y el desayuno ha perdido peso.
El pan que consumimos más habitualmente es el de trigo, y este contiene GLUTEN. El gluten es una mezcla de prolaminas y glutelinas (que son dos familias de proteína). Dentro de las prolaminas está la gliadina que es más abundante en el trigo; en el centeno es la secalina y en la cebada la hordeína. Hay personas que tienen una auténtica alergia al Gluten y se debe eliminar completamente de la dieta para evitar brotes de inflamación a nivel intestinal que son muy destructivos.
Pero existen personas que no siendo CELIACAS (alergia al gluten) si tienen intolerancia, cuyos principales síntomas son:

